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Cirugía
ambulatoria de la CATARATA.
El cristalino
es una lente transparente alojada dentro del ojo gracias a la cual
somos capaces de enfocar los objetos a cualquier distancia. A partir
de los 40 años la capacidad de acomodación disminuye
(presbicia) y más adelante el cristalino tiende a opacificarse.
Cuando esta opacidad es tal que disminuye la visión hablamos
de catarata.
Hasta hace diez
años, las cataratas no se operaban hasta que la visión
del paciente estaba muy disminuida. Hoy gracias a las nuevas técnicas
quirúrgicas, la operación se plantea según
las necesidades visuales de cada paciente.
Anestesia.
El 95% de los casos intervenimos con anestesia periocular o con
gotas, y sedación si el paciente es nervioso o aprensivo.
La anestesia general queda reservada a casos muy especiales.
Tecnica quirurgica.
A trevés de una incisión de menos de 3 mm. de extensión
se fragmenta la catarata por medio de ultrasonidos y se aspiran
los restos gracias a un sistema de aspiración mecánico.
A continuación se coloca una lente plegable de la potencia
adecuada a cada caso en particular. Esta lente se despliega en el
interior del ojo quedando alojada en el lugar dónde previamente
estaba el cristalino. No necesita cambiarse nunca ni tampoco se
rechaza.
Postoperatorio.
Gracias a la anestesia local el paciente puede ser dado de alta
inmediatamente después de la cirugía o unas horas
más tarde. Por lo tanto, la cirugía de la catarata
puede considerarse hoy en día como AMBULATORIA.
Cuidados
postoperatorios.
Con el fin de evitar riesgos de infecciones y disminuir la inflamación,
en los días siguientes a la operación el paciente
deberá instilarse unos colirios. La actividad laboral puede
reanudarse a los pocos días de la intervención sin
limitaciones físicas importantes.
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